miércoles, 10 de agosto de 2016

Oro sucio (Parte 1)

Historias 100% ficticias que no representan a nadie en particular, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

me despierto como en cada mañana a las 8:00. fumando un cigarrillo y preparándome un par de huevos con tocino en la cocina, despido a mi hijo que va de camino a la escuela con más de $100 en el bolsillo y una avariciosa nana que me cobra $5000 por sus servicios, termino mi desayuno y hoy quiero ponerme unas bermudas beige, una playera polo negra y unos mocasines deportivos negros; saco a pasear mi skyline azul; es una bella máquina. Suspensión deportiva, frenos ABS y blindaje militar; por si las dudas. Hoy me dedico a cobrar por toda la ciudad, al este en el deshuesadero, en la playa en tres tiendas trampa de turistas. Paro a tomar un almuerzo en un restaurante de mariscos; por supuesto mío, camino por el muelle y caída la tarde paso al centro a 6 bares de mi propiedad para llegar a pasa a las 20:00 con $150000 en una bolsa y darle el beso de buenas noches a mi pequeño. Luego me siento en la sala a ver películas hasta la medianoche para nada mas acostarme y preguntarme que hare mañana.
Es lógico pensarlo pues tengo millones en el banco y mi casa es la mansión más grande del condado
Pero me gane este merecido descanso, yo era un gánster en mis tiempos, asaltos, apuestas, dogas y un equipo capaz de poner a los criminales de hoy en rodillas, nosotros éramos listos, no dejábamos evidencias, tomábamos lo que queríamos y nadie nos decía nada, lo ahorrábamos y lo lavábamos para tener un futuro lejos de toda la escoria social que alguna vez llamamos amigos y familia. Porque he de aceptarlo, los odio a casi todos…
Soy un asco de persona
La vida criminal me hiso así, duermo con un arma en la almohada, soy miembro de un club de carreras y a pesar de que hace años no mato a nadie a veces quisiera volver a esos viejos trabajos donde los cadáveres llenaban el suelo y el dinero mi cuenta de banco; solo porque de haberlo hecho mejor mi vida no sería tan amargada.
Creo que todos necesitamos algo de emoción en muestras vidas
En fin, si mal no recuerdo todo comenzó cuando tenía 16, era un joven como cualquiera en la escuela, las clases de manejo y un poco de música y deporte por las tardes. Creo que no era de salir mucho a fiestas como la mayoría de mis amigos, fumaba ocasionalmente y bebía un par de cervezas ocasionales; porque admitámoslo todos lo hicimos de menores y todos lo haremos alguna vez. Pero ponerme como un bastardo y andar haciendo ridiculeces no era mucho de mi estilo, soy alguien más introvertido y con una pequeña manía de conservar mi imagen pública intacta; aunque eso amerite llamarme “apretado” o “gallina” al fin y al cabo los que se orinan en sus pantalones después del sexto trago son ellos y mientras yo puedo burlarme de su miseria.
Sí, soy un sarcástico por si aún no lo has notado
En fin, como todo buen adolecente tenía la pequeña flecha del amor en mi con una linda rubia de ojos miel, cuerpo delgado, pecas y un rostro muy expresivo que siempre dejaba notar su estado de ánimo por más que ella quisiera ocultarlo. Solo que como en todo cuanto de hadas había un problema entre nosotros y ese era su pareja. Un sujeto gordo, muy desalineado y de al menos unos 28 años de edad creía yo hasta saber que tenía más de 30
Lo sé. Maldito perro que no podía ligarse una mujer de su edad
Por esos días mi coqueteo hacia ella era ocasional y un poco tímido pues no era precisamente el galán de teleserie que tanto llama la atención, sin más solo paraba al final de las clases donde aquel sujeto la esperaba para irse a quien sabe dónde a hacer quien sabe qué. Todos los días eran así; nos divertíamos, hablábamos y a menudo nos pasábamos las tareas que no habíamos hecho el día anterior. Éramos buenos amigo y ella siempre se sentaba al lado mío en clases.
Esos eran los buenos tiempos.
Pero todo tenía un costo pues yo no podía estar más que en la escuela con ella, no me gusta usar la computadora y no quiero molestarla por teléfono así que cualquier cosa que quiero decirle me la tengo que tragar hasta la mañana siguiente donde por cualquier razón no paso de las pláticas habituales que teneos entre clases. Esto acabaría de un día para otro donde de repente ella se había sentado hasta el frente de la clase para sorpresa de algunos e indiferencia de otros; cuando le pregunte sobre su cambio ella solo me dijo que su novio le había prohibido hablarme ya que pensaba que yo sería una mala influencia en sus estudios, pues sus notas no eran muy altas, sus padres la presionaban bastante y los exámenes finales estaban a la vuelta de la esquina
Entonces entre al negocio.
Cuando volvía de mis clases de música el mantecoso individuo me abordo con un par de gorilas a cada lado. Sabía que esto acabaría muy mal. Empezó a amenazarme con arma en mano que me alejara de su landa y joven novia y antes de poder decir palabra alguna un par de disparos se oyeron…
Los gorilas estaban muertos
Atrás de mi agresor se encontraban 5 hombres, todos tatuado, 3 caucásicos y 2 morenos, con camisas azules y un par con bermudas cafés el resto con pantalones vaqueros holgados ellos apuntaron hacia el con la cara cubierta mientras repetían una y otra vez “danos muestra plata maldito infeliz”
De inmediato su sonrisa se tornó en una expresión de miedo aún más grande que la mis pues ahora el tenia las armas en la sien y yo podía correr más cuando quise moverme un arma de movió hacia mi tórax mientras el sujeto que apuntaba solo movía el dedo de su mano libre de un lado al otro sabía que no tendría salida cuando le dispararon al viejo y me pidieron los acompañara hacia su escondite con los ojos vendados en una camioneta un tanto destartalada
Llegamos a una casa un tanto vieja en un lugar de la ciudad que nunca había visto al parecer su jefe estaba presente. Un sujeto alto y moreno con cicatrices en la cara y quemaduras en los hombros quien me pidió me sentara y tomara una cerveza, obviamente la negué hasta que el mismo le tomo para que supiera que no tenía nada.
Y aun así me negué
En fin pregunte porque estaba yo en este lugar así que el respondió a todas mis dudas:
-          El que te amenazó no era nada más que uno de mis hombres de confianza su nombre era Robert. Me defraudo con créditos de más de $100000 así que le puse precio a su cabeza y no se había aparecido hasta el día de hoy, gracias a tu pequeño romance le pudimos dar caza. Nosotros ganamos nuestra venganza y tu ganaste a tu hembra así que el negocio salió bien para todos. Ahora tus enemigos son los nuestros y puedes tener garantía que te apoyaremos hasta que nuestra deuda quede saldada.
Cuando acabo me despidió cordialmente y son más sus hombres me llevaron a casa donde tuve problemas por llegar tarde y supe desde ese día que las cosas cambiarían para siempre

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